lunes, 5 de marzo de 2012

Primer fallo o no....


Silencio, oscuridad y miedo. Sobre todo silencio. Mientras una mano palpaba una pared de piedra, fría como el hielo, para poder guiarse por tan densa oscuridad. Seguía avanzando sin quitar esa mano de la pared de piedra, mientras con el otro brazo llevaba algo colgando, algo grande. Paso a paso y lentamente, pensando en que si aquella vez fracasaba, nadie podría darse cuenta de aquel fallo, seguía avanzando por aquel lugar sombrío. Ni si quiera podrían ayudarla si fracasaba. Sintió como con el otro codo rozaba la pared del otro lado, notando como aquel lugar se estrechaba. La habían dicho que llevase una antorcha, o cualquier objeto que lograse aportar algo de luz en aquel hoyo. Pero se había negado por seguridad. Aunque en aquel momento no lograba saber que habría sido mas seguro. Comenzaba a sentirse asfixiada entre aquellas paredes por lo que comenzó a recordar. Quizás los minutos dentro de ese agujero fueran los últimos de su vida, obligándose a pensar en sus días fuera de ese lugar. Marchándose lejos. Igual que cuando se abre un libro y deja a la mente volar. Ahora era el momento si quería poder continuar. En caso contrario, habría tenido que afrontar algo que pocos superarían.

Un día soleado lleno de alegría. Las nubes apenas apagaban aquel paisaje digno de mención. Imaginemos una llanura verde, llena de flores de colores amarillentos, blancos y violetas. Flores perseguidas por pequeños insectos que volaban transportando los olores. Llenando así una pradera de un dulce perfume. Realmente bello ¿no?. En aquella pradera una pareja de humanos disfrutaba de un día glorioso. Ambos reían mientras jugaban con el prado y sus flores, perdiéndose en aquel lugar, esperando pasar sus últimos días lejos de una batalla, juntos.
-Esperare que vuelvas. Porque volverás. Dime que si, siempre vuelves.-Dijo una joven segura de sus palabras. Su voz dulce hacia a las flores arrodillarse.
-Claro que volveré. Aun nadie ha acabado conmigo.-respondió su pareja. Acariciando su rostro con cariño. En realidad no sabría si volvería, pero tenia esperanza de ello. Era lo que esperaba con más ansias cuando se alejaba.
Pasaron una velada inolvidable hasta que un grupo de guardias recogieron al chico. Y se lo llevaron.

Pisó algo, según andaba algo bajo sus pies crujió. Concentrándose en hacer un poco de magia logro iluminar momentáneamente el camino, viendo un esqueleto, se asusto y cayo hacia atrás eliminando la luz. En la caída unas voces sonaron y en una cesta que llevaba colgando del brazo comenzaron a llorar dos bebes. Ésta cayó al suelo de lado y uno de los dos bebes salió golpeandose en la cabeza y dejando de llorar. Maldiciendo la chica cogió la cesta con un brazo y  echó a correr rápido sin darse cuenta de su error. Todo por miedo a haberse descubierto después de aquellos gritos. Enseguida sonó un fuerte golpe al otro lado de la pared de piedra. Asustada echó a correr.

Las cabezas rodaban por el suelo mientras los espíritus rondaban por aquel lugar. Los espíritus de los muertos; junto con los de los vivos, que chocaban espadas salpicando la sangre de sus victimas. Era de noche y poco se podía ver ya. Los colores desaparecían, solo se distinguía el rojo que brillaba con la luz de las estrellas.  Gritos de lucha sonaban por todas partes seguidos de resoplidos de cansancio. Llevaban mucho resistiendo y el castillo no caía. Pero el muro estaba derrumbado y muchas mas muertes de las previstas había habido en aquel lugar.

La muerte estaba por todas partes. Dentro y fuera de aquella fortaleza. La lluvia comenzó a caer llevandose la sangre, las armas y el barro. Llevandose las marcas de aquella batalla feroz. Poco a poco caía mas, sin parar. Casi habian caido todos aquellos guerreros cuando una catapulta lanzó una roca contra la muralla. Un guerrero miro al cielo resoplando de agotamiento cuando se dio cuenta del proyectil. La roca impacto con fuerza derribando el muro de piedra.Muchas rocas habian impactado en aquella gran muralla, pero incluso aquella tenia un punto debil. Dónde casualmente no era totalmente muro. Estaba hueco por su centro, por donde un gran pasillo avanzaba sin fin y se perdía debajo de tierra.
Aquel caballero, exhausto por el esfuerzo, abandono su defensa para correr hacia aquel punto dañado. El enemigo atacó velos aprovechando aquella desventaja, pero una flecha impactó en su pecho. No logró ver quien le disparo, pero una sombra se movió entre el bosque. Alguien ajeno a la batalla. El caballero siguió corriendo.
La mujer corría asustada cuando un una gran piedra rompió la pared. El muro cayó unos metros mas adelante y lleno todo de humo y escombros. Poco a poco avanzó y corrió saliendo de aquel lugar oscuro, viendo como fuera era ya de noche. Entonces se alejo de la fortaleza.

Una vez en el río se sentó a descansar, no estaba acostumbrada a correr y menos con dos niños acuestas y posiblemente unos cuantos enemigos persiguiendola. Sin previo aviso una espada la atravesó por la espalda mientras una mano le agarraba el pelo.
-Has logrado salir con vida y con lo esencial de la fortaleza…pero no saldreis del bosque con vida.
Con un tirón arrancó la espada del vientre de la mujer. Ella miró el cesto. Había fracasado…o tal vez no. Justo antes de caer y cerrar los ojos vio que solo había un bebé en la cesta. Entonces sonrió y cayó. Detrás de ella, entre la oscuridad se veía una silueta alta y fuerte. Con armadura y buenas armas.  Se acercó con la espada para buscar a los bebes y maldijo al ver solo a uno de los dos. Agarrando su arma con ganas la levantó y la hundió en el corazón de l apequeña criatura. Tras eso una flecha surcó el cielo y asestó entre armadura y cabeza, justo en el cuello, dejando en el suelo también al gran guerrero. El bebe estaba muerto. Pero la persona que disparó se acercó. Buscó y al no encontrar anda mas se marchó.

En la muralla el caballero corría buscando a una mujer. Buscaba alguna pista. Pero nada. Solo cuando oyó el llanto de un bebe corrió. Lo vio solo pero aun así sonrió. Lo cogió y huyó.

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