Silencio, oscuridad y miedo. Sobre todo silencio. Mientras
una mano palpaba una pared de piedra, fría como el hielo, para poder guiarse
por tan densa oscuridad. Seguía avanzando sin quitar esa mano de la pared de
piedra, mientras con el otro brazo llevaba algo colgando, algo grande. Paso a
paso y lentamente, pensando en que si aquella vez fracasaba, nadie podría darse
cuenta de aquel fallo, seguía avanzando por aquel lugar sombrío. Ni si quiera podrían
ayudarla si fracasaba. Sintió como con el otro codo rozaba la pared del otro
lado, notando como aquel lugar se estrechaba. La habían dicho que llevase una
antorcha, o cualquier objeto que lograse aportar algo de luz en aquel hoyo.
Pero se había negado por seguridad. Aunque en aquel momento no lograba saber
que habría sido mas seguro. Comenzaba a sentirse asfixiada entre aquellas
paredes por lo que comenzó a recordar. Quizás los minutos dentro de ese agujero
fueran los últimos de su vida, obligándose a pensar en sus días fuera de ese
lugar. Marchándose lejos. Igual que cuando se abre un libro y deja a la mente
volar. Ahora era el momento si quería poder continuar. En caso contrario, habría
tenido que afrontar algo que pocos superarían.
Un día soleado lleno de alegría. Las nubes apenas apagaban
aquel paisaje digno de mención. Imaginemos una llanura verde, llena de flores
de colores amarillentos, blancos y violetas. Flores perseguidas por pequeños
insectos que volaban transportando los olores. Llenando así una pradera de un
dulce perfume. Realmente bello ¿no?. En aquella pradera una pareja de humanos
disfrutaba de un día glorioso. Ambos reían mientras jugaban con el prado y sus
flores, perdiéndose en aquel lugar, esperando pasar sus últimos días lejos de
una batalla, juntos.
-Esperare que vuelvas. Porque volverás. Dime que si, siempre
vuelves.-Dijo una joven segura de sus palabras. Su voz dulce hacia a las flores
arrodillarse.
-Claro que volveré. Aun nadie ha acabado conmigo.-respondió
su pareja. Acariciando su rostro con cariño. En realidad no sabría si volvería,
pero tenia esperanza de ello. Era lo que esperaba con más ansias cuando se
alejaba.
Pasaron una velada inolvidable hasta que un grupo de
guardias recogieron al chico. Y se lo llevaron.
Pisó algo, según andaba algo bajo sus pies crujió. Concentrándose
en hacer un poco de magia logro iluminar momentáneamente el camino, viendo un
esqueleto, se asusto y cayo hacia atrás eliminando la luz. En la caída unas
voces sonaron y en una cesta que llevaba colgando del brazo comenzaron a llorar
dos bebes. Ésta cayó al suelo de lado y uno de los dos bebes salió golpeandose
en la cabeza y dejando de llorar. Maldiciendo la chica cogió la cesta con un
brazo y echó a correr rápido sin darse
cuenta de su error. Todo por miedo a haberse descubierto después de aquellos
gritos. Enseguida sonó un fuerte golpe al otro lado de la pared de piedra.
Asustada echó a correr.
Las cabezas rodaban por el suelo mientras los espíritus
rondaban por aquel lugar. Los espíritus de los muertos; junto con los de los
vivos, que chocaban espadas salpicando la sangre de sus victimas. Era de noche
y poco se podía ver ya. Los colores desaparecían, solo se distinguía el rojo
que brillaba con la luz de las estrellas. Gritos de lucha sonaban por todas partes
seguidos de resoplidos de cansancio. Llevaban mucho resistiendo y el castillo
no caía. Pero el muro estaba derrumbado y muchas mas muertes de las previstas había
habido en aquel lugar.
La muerte estaba por todas partes. Dentro y fuera de aquella
fortaleza. La lluvia comenzó a caer llevandose la sangre, las armas y el barro.
Llevandose las marcas de aquella batalla feroz. Poco a poco caía mas, sin
parar. Casi habian caido todos aquellos guerreros cuando una catapulta lanzó
una roca contra la muralla. Un guerrero miro al cielo resoplando de agotamiento
cuando se dio cuenta del proyectil. La roca impacto con fuerza derribando el
muro de piedra.Muchas rocas habian impactado en aquella gran muralla, pero
incluso aquella tenia un punto debil. Dónde casualmente no era totalmente muro.
Estaba hueco por su centro, por donde un gran pasillo avanzaba sin fin y se perdía
debajo de tierra.
Aquel caballero, exhausto por el esfuerzo, abandono su
defensa para correr hacia aquel punto dañado. El enemigo atacó velos
aprovechando aquella desventaja, pero una flecha impactó en su pecho. No logró
ver quien le disparo, pero una sombra se movió entre el bosque. Alguien ajeno a
la batalla. El caballero siguió corriendo.
La mujer corría asustada cuando un una gran piedra rompió la
pared. El muro cayó unos metros mas adelante y lleno todo de humo y escombros.
Poco a poco avanzó y corrió saliendo de aquel lugar oscuro, viendo como fuera
era ya de noche. Entonces se alejo de la fortaleza.
Una vez en el río se sentó a descansar, no estaba
acostumbrada a correr y menos con dos niños acuestas y posiblemente unos
cuantos enemigos persiguiendola. Sin previo aviso una espada la atravesó por la
espalda mientras una mano le agarraba el pelo.
-Has logrado salir con vida y con lo esencial de la
fortaleza…pero no saldreis del bosque con vida.
Con un tirón arrancó la espada del vientre de la mujer. Ella
miró el cesto. Había fracasado…o tal vez no. Justo antes de caer y cerrar los
ojos vio que solo había un bebé en la cesta. Entonces sonrió y cayó. Detrás de
ella, entre la oscuridad se veía una silueta alta y fuerte. Con armadura y
buenas armas. Se acercó con la espada
para buscar a los bebes y maldijo al ver solo a uno de los dos. Agarrando su
arma con ganas la levantó y la hundió en el corazón de l apequeña criatura.
Tras eso una flecha surcó el cielo y asestó entre armadura y cabeza, justo en
el cuello, dejando en el suelo también al gran guerrero. El bebe estaba muerto.
Pero la persona que disparó se acercó. Buscó y al no encontrar anda mas se
marchó.
En la muralla el caballero corría buscando a una mujer.
Buscaba alguna pista. Pero nada. Solo cuando oyó el llanto de un bebe corrió.
Lo vio solo pero aun así sonrió. Lo cogió y huyó.
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